Thursday, July 21, 2011

Día 6

Julio 16

¡¡Ya es Sábado (el primer sábado en integrando a México)!!!

La verdad que aquí en ¡Integrando a México! no parece que es sábado y creo que nunca parecerá. Todo comienza cuando por ahí de las 8:20 de la mañana bajé de mi torre (una habitación en verdad privilegiada con agua caliente) y en el comedor ya se encontraba más de la mitad de la población estudiantil, recibimos como buenos días un atole de nuez muy calientito acompañado con un panecillo de tu elección, en realidad en ese momento lo único que puedes hacer es disfrutar el preciado alimento que estas recibiendo porque de alguna manera te salva el día. Posteriormente a las 9:00 de la mañana abordamos los autobuses. La ruta del autobús uno, del que yo soy pasajera, es recoger a los facilitadores en una esquina en el centro de San Miguel; hoy fueron muy puntuales; al llegar a la escuela pude percibir la soledad que la invadía y después volví a recordar que era sábado y encontré una respuesta.

Dentro de las instalaciones del colegio armamos nuestro círculo de activación, el cual es dividido posteriormente en cuatro equipos, realizamos actividades como un nuevo juego llamado “slow motion” que consiste en hacer una carrera en cámara lenta pero lo divertido es ver las caras que hacen en cámara lenta, realizamos otro juego en el que era necesario con ayuda de nuestro cuerpo formar un electrodoméstico que funcionara, fue muy divertido darse cuenta de la creatividad con la que cuentan todos. Terminando la actividad ingresamos al “auditorio” o mejor llamado salón de juntas donde Patricio nos explicó que elaboraríamos una dinámica que nos permitiría sentir empatía con la realidad social en México; la dinámica consistía en lograr compartir experiencias ajenas en las que se mostrara el papel que juega los problemas que atacan al país. Dentro de esta actividad nos dividimos en dos grupos en los cuales había una vela encendida y quien la portara tenía el derecho de hablar. Fue muy interesante darme cuenta de que en realidad estaba aplicando el primer principio de el manejo constructivo de conflictos que es escuchar con oídos, mente y alma; en el recorrido de las historia pude darme cuenta de las diferencias que existían en las historias pero noté que a todos en general nos unía un dolor, un miedo muy profundo generado por la situación que rodea a nuestro país, al lugar donde vivimos y que de alguna u otra forma nos ha afectado a lo largo de nuestra vida; pude percibir como se generó un círculo de energía un ambiente de empatía con todos los participantes, fue una actividad muy sentimental ya que las historias que eran contadas fueron muy personales y causaban la mayoría un sentimiento de dolor que fue contagiado hacia los otros participantes, incluyéndome a mí . Al finalizar la participación de todos los integrantes del círculo, Patricio tomó la vela y nos dijo: “Aunque la vela se apague la luz de la esperanza permanecerá en nosotros”. Verdaderas palabras de aliento que permitieron que la dinámica obtuviera un valor de vida y perdurara en nuestros corazones por siempre. Seguido de esto, y con música relajante de fondo, pudimos presenciar una presentación que nos mostraba frases del país y los problemas que lo atacan, con esta actividad pudimos apreciar concisamente cuáles son las verdaderas problemáticas.

Después de esta actividad tuvimos 5 ó 10 minutos para reflexionar acerca de la actividad pasada. Patricio nos indicó que fuéramos con nuestro grupo asignado y discutiéramos acerca de nuestra visión positiva y negativa de nuestro país; al aclarar estas visiones pudimos concretar acciones con ayuda de los facilitadores y esquemas. Nuevamente nos reunimos en el auditorio y ahora pudimos reunir y concretar en un consenso, las verdaderas acciones que queremos realizar en un futuro para mejorar a México. El consenso fue muy extenso ya que discutimos 32 puntos de los cuales al final quedaron 15 acciones concretas que a nuestra perspectiva lograrían formar al México ideal.

Al fin llegó la hora de la comida, una hora anhelada intensamente por todos sin excepción, el menú de hoy: calabacita rellena con arroz y frijoles, además de una rebanadita de pie de queso y agua de jamaica.

El momento de compartir con nuestras familias la reseña del día fue muy agradable ya que pudimos darnos cuenta del impacto que ha tenido el curso a lo largo de esta semana, tratamos de resumir todo lo que hemos aprendido, pero en realidad creo que es imposible. Mi familia es muy unida y siempre estamos de buen humor, por eso creo que es una parte del día que me pone muy feliz y me saca una sonrisa.

Nos indicaron que era necesario regresar al auditorio y ya ahí recibimos la respuesta de nuestro servicio social; éste lo habíamos elegido posteriormente pero no nos lo habían confirmado así que fue algo muy emocionante, muchos fuimos asignados a nuestras primeras opciones. Los facilitadores trabajaron fuertemente planteando el objetivo y las actividades que dentro de los servicios serán realizadas, nos dieron instrucciones ya que muchos de los talleres no serán impartidos dentro de las instalaciones, nos orientaron con mucho gusto. Era necesario realizar una discusión de la organización del servicio por parte de los integrantes, así que fue emocionante empezar un nuevo proyecto con un nuevo equipo de trabajo, todo fue muy emocionante.

Finalmente llegó la hora de ir al autobús al que todos subimos con gran entusiasmo porque sabemos que llegando tenemos mucho tiempo libre y cenamos. En mi autobús con los facilitadores cantamos como usualmente lo hacemos, además de bailar y reír, hoy en particular a Adriana se le ocurrió una gran idea, contar cuántos elefantes eran del mirador al rancho; el recorrido estuvo acompañado de la trivial canción de los únicos elefantes que se columpiaban sobre la tela de una araña y que al final de cuentas resistió 160 elefantes.

Al volver a casa cenamos unos dorados tacos de papa acompañados con una no tan picante salsa roja -la verdad comida perfecta para una sábado en la noche- los facilitadores al finalizar la cena nos invitan a la elección del lugar donde queremos disfrutar nuestro domingo y tras una elección unánime hemos decidido que mañana Atotonilco será el lugar que reciba a 42 jóvenes llenos de ganas de decirle que sí a la vida y dispuestos a solucionar conflictos en el lugar que a la mayoría nos vio nacer: México.

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