Integrándonos...un poco más.
Hoy culminó la primera semana de ¡Integrando a México! Hoy notamos lo rápido que pasa el tiempo. ¡Apenas va empezando y no queremos que termine!
Este día fue “libre”, ya que aunque no estaban programadas actividades académicas (por llamarlas de alguna forma) teníamos dos opciones: quedarnos en el Rancho “Las Sabinas” o ir a un pueblo pequeño cercano a la ciudad de San Miguel de Allende llamado Atotonilco. Pocos fueron los que optaron por quedarse en el Rancho.
Nos levantamos un poco más tarde de lo usual; hicimos las actividades matutinas y luego, partimos hacia Atotonilco. ¿Cómo llegamos ahí? A pie. Fueron tres kilómetros de caminata, aproximadamente, que en realidad, parecieron 500 metros. El hecho de haber ido al lado de amigos (que formamos en una semana y ahora parece que fuéramos de toda la vida) charlando, disfrutando el paisaje, discutiendo, bromeando, cantando y realizando interminables sesiones fotográficas a lo largo de la carretera, ayudó a que caminar fuera algo de lo más agradable.
Justo antes de entrar al pueblo, nos encontramos con personas muy interesantes, a las que pudimos comentar quiénes éramos; lo que hacíamos y los objetivos del curso. Esas personas compartieron el mismo punto de vista: “¡Qué bueno que la juventud se preocupe por la formación de líderes sociales, para poder lograr el cambio que nuestro país, tanto necesita!”. Todos mostraron cierto asombro al escuchar lo que les comentábamos, hubo quienes dijeron que era increíble el hecho de que estos proyectos estén llevándose a cabo en nuestro país. Este asombro incrementó aún más al escuchar sobre el ambiente multicultural en el cual el curso se desarrolla y en el que actualmente nos desenvolvemos.
Hicimos múltiples cosas mientras estuvimos en Atotonilco. Nos dividimos en grupos y tuvimos tiempo para visitar las principales atracciones del pueblo. No pudimos haber ido en un momento mejor, ya que la “Feria del Pueblo” terminaba el día de hoy (aunque había quienes decían que apenas empezaba, así que nunca estuvimos seguros de que era lo que pasaba). Fuimos parte de los festejos, incluso, logramos ver algunas danzas típicas del centro del país; danzas aztecas -ni los bailarines no lograron salvarse de nosotros ya que logramos que nos prestaran sus penachos para tomarnos algunas fotos-. Cabe aclarar que todos pasamos por la estatua de Miguel Hidalgo para tomarnos fotos -Atotonilco es conocido por haber sido el pueblo del cual se tomó el estandarte que sirvió para identificar a las tropas rebeldes de la Independencia, el estandarte de la Virgen de Guadalupe con el que siempre es representado Miguel Hidalgo-.
A eso del medio día, el hambre ya comenzaba a molestar y digamos que el olor de las enchiladas y gorditas no ayudaron. Terminamos probando un poco de todo. Posteriormente, algunos nos aventuramos a visitar un monasterio muy cercano al pueblo. Ese lugar tenía una vista del valle que era simplemente espectacular.
El regreso fue toda una aventura, aunque no terminamos caminando tanto como la primera vez, sí caminamos un buen tramo. Terminamos todos muy cansados, pero en realidad valió la pena.
Si tuviera que resumir ésta semana en palabras sería así: una semana emocionante, llena de experiencias inolvidables y de personas que, sin duda, nos marcaron a todos. ¡Esto se pone cada vez mejor!
Saúl Zenteno (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas)
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